sábado, 23 de febrero de 2008

La envidia

Hace tiempo que no paso por aquí, entre exámenes y otras obligaciones...Os dejo un cuento con moraleja:

Cuenta la leyenda que una serpiente vio una luciérnaga y la empezó a perseguir. Ésta huía con miedo de la feroz depredadora, pero la serpiente no pensaba desistir. Huyó un día, y la serpiente no desistió, dos días y la víbora segía tras ella. En el tercer día, ya sin fuerzas, la luciérnaga paró y le dijo a la serpiente:
-¿Puedo hacerte tres preguntas?
-No acostumbro a hacerlo; pero, como te voy a devorar, pregunta- respondió la serpiente.
-¿Pertenezco a tu cadena alimentaria?- preguntó la luciérnaga.
-No.
-¿Te hice algún daño?
-No.
-Entonces, ¿por qué quieres devorarme?
-Porque no soporto verte brillar.

JAUME SOLER Y MERCÉ CONANGLA. La ecología emocional. Aplícate el cuento

viernes, 1 de febrero de 2008

Secreto a voces

Hay momentos claves en los que es más facil abrir puertas, en los que las cerraduras no ponen resistencia a las llaves maestras. Pero, ¿dónde queremos llegar? A veces lo tenemos muy claro y otras tantas simplemente seguimos la luz "como el mosquito más tonto de la manada".

De repente la tinta se queda atascada, como si la cabeza se vaciara. La mirada fija, las piernas cruzadas, el autorreflejo de llevarnos la mano a la mente o el puño al pómulo como si así fluyeran mejor las ideas...

¿Y ahora qué digo? Tal vez tocaría escribir algo interesante...hace tiempo que no lo consigo, al menos no como me gustaría. Supongo que influye el hecho de que últimamente escribo pensando en el blog, es decir, en lo que puedo decir y no en lo que me apetece contar. Esto es un poco absurdo, teniendo en cuenta que es mi blog, mi espacio, y puedo escribir lo que me da la gana. Lo que ocurre es que lo que me da la gana, no me da la gana que lo vea cualquiera, puesto que no es un espacio restringido. De hecho creo que no hay ningún espacio lo suficientemente restringido donde escribir o contar algo. Se acaba sabiendo todo, incluso a veces por boca de gente que tiene mucho más que callar. Son las paradojas de la vida, o las incoherencias de gente que se aburre mucho.

¿Tu sabes guardar un secreto? Pues prométeme que esto no saldrá de aquí.

PD: Puedes incumplir tu promesa, no te preocupes, no te he creído. jaja