viernes, 11 de enero de 2008

Imaginaciones

Se queda con tantas ganas de decirle, de contarle...que hasta le da miedo mirarle, es el temor de que se le note. No me lo ha dicho, a ella no le van esas confesiones, pero la conozco, más de lo que cree, más de lo que quisiera quizás. Incluso sé que no lo cuenta porque ella misma no quiere creérselo, pensando así que se le olvidará. Ocurre mucho cuando queremos que las cosas pasen que no le damos la importancia que sabemos que tiene, y a ella también le pasa, le está pasando, bueno ya lleva tiempo pasándole. Cada vez que lo recuerda vuelve a olvidarlo pensando que así se le pasará para siempre.

Se lo noto en sus resoplos, en su forma de vestir, en sus comentarios, en sus manos ocupadas, en sus brazos cruzados, en su boca reprimida, en los mensajes que prepara y nunca envía, en la música que escucha y en la que se pone a escuchar a conciencia. Se lo noto en sus enfados sin sentido, en lo nerviosa que se pone unas veces, y en lo desagradable que se pone otras, en sus bajones que a nadie explica. Se lo noto cuando usa más perfume del necesario, en la forma de peinarse y en cómo se mira al espejo continuamente buscando lo que venderle. Se lo noto en sus ojos suplicándome que guarde su secreto. Hasta me atrevería a decir que se lo noto en su pulso.

Sé de las imágenes que tiene grabadas y recuerda una y mil veces fingiendo no inmutarse y los sueños que la desvelan cada noche. Se sorprende manteniendo las mismas conversaciones tontas y aburridas, pero con las que se siente segura y puede hacer el chiste fácil, intentando encontrar siempre el gesto cómplice que le demuestre que puede que no esté tan loca.

A veces mientras le habla, sé que está pensando en otra cosa, pensando en cómo no pensar, en cómo no sentir, en cómo evitarlo, chillando por dentro con miedo a que la escuche. Tiene miedo, mucho miedo, por eso se muerde los labios y calla, creyendo que, como le pasa a él, yo tampoco me doy cuenta. Pero lo sé, conozco esa mirada, esos suspiros, esos llantos estúpidos sin sentido, esos mensajes entre líneas, ese nudo que se le agolpa en la garganta y esa risa nerviosa que le sale sin querer cuando no atina a sonreír sin más. A veces imagina cómo sería…pero todas esas veces se recuerda a sí misma que sólo son eso: imaginaciones.


Para que lo entiendas...posible similitud:
Vanesa Martín (disco Agua, 2006):

Nadie más que tú
Era el mismo miedo que sentí una vez,
la misma inquietud pero ahora en otro ser,
era disfrutar cada minuto
de cada detalle de mi juventud.
Fue la risa abierta de un atardecer,
unas manos cargadas de timidez,
un impulso lo que me hizo estar aquí,
pedirte callada quédate a dormir.
Aquí no importa nadie,nadie más que tu,
perdona si algún día no te lo hice ver,
tu huella deja en mi más que una multitud,
un solplo de pasión que me eriza la piel.
Tentación
Tentación son muchas las ofertas que te llegan y es mejor
hacer caso sin miedo a este pobre corazónq
ue no siente ni padece si no tiene alguna voz
que le hable al oído.
Perdición que mala cuando llega no se sabe que es peor
levantar la mirada o quedarte en tu sillón
y mientras le da vueltas todo gira alrededor
no caigas en la trampa.
Atracción somos escaparates también el mejor postor
una lluvia de imanes que no encuentra su razón
una verdad a medias.


3 comentarios:

ayco dijo...

Que torpe soy, de que poco me he enterado jajaja.

RoSario dijo...

Si es que...hay que decírtelo todo mascaito!!hombres!!jaja

ayco dijo...

Jajajaja Hay que ver, con lo que nosotros queremos a las mujeres y como nos tratan...