De repente la tinta se queda atascada, como si la cabeza se vaciara. La mirada fija, las piernas cruzadas, el autorreflejo de llevarnos la mano a la mente o el puño al pómulo como si así fluyeran mejor las ideas...
¿Y ahora qué digo? Tal vez tocaría escribir algo interesante...hace tiempo que no lo consigo, al menos no como me gustaría. Supongo que influye el hecho de que últimamente escribo pensando en el blog, e
s decir, en lo que puedo decir y no en lo que me apetece contar. Esto es un poco absurdo, teniendo en cuenta que es mi blog, mi espacio, y puedo escribir lo que me da la gana. Lo que ocurre es que lo que me da la gana, no me da la gana que lo vea cualquiera, puesto que no es un espacio restringido. De hecho creo que no hay ningún espacio lo suficientemente restringido donde escribir o contar algo. Se acaba sabiendo todo, incluso a veces por boca de gente que tiene mucho más que callar. Son las paradojas de la vida, o las incoherencias de gente que se aburre mucho.¿Tu sabes guardar un secreto? Pues prométeme que esto no saldrá de aquí.
PD: Puedes incumplir tu promesa, no te preocupes, no te he creído. jaja


1 comentario:
Pues no querrás decirlo pero tiene toda la pinta de cosas del corazón.
Puedes restringir la entrada al blog, seguro que hay gente que te gustaría que lo supiera pero, oye, cada uno sabe con quiere hablar ;-)
Saludetes
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